El trabajo que venía realizando a partir de capas empezó a tener más cuerpo. Materialidades superpuestas que comenzaron a desdibujarse. Rasgar, cortar, coser, pegar y arrugar. El objeto dejó de ser bidimensional y el marco rectangular (aquella ventana renacentista) dejó de ser perfecta para dar lugar a una desobediencia involuntaria, un tiempo sin marcos.

Curadora A.Roux